lunes, 16 de julio de 2012

IndieHearts


Por Morita Vargas

Hay un momento específico en la vida del ser humano que se define como la costumbre de entablar un sueño corto, a ese cachito de felicidad lo llamamos siesta. Esta somnolencia mágica nos ayuda a olvidar los agobios de la vida diaria y no es cualquier pavada, pero hay un instante dentro de la siesta que captura el momento exacto entre el despertar y el dormir, que se llama duermevela.

Duermevela es el sueño ligero del que está dormitando y aparece cuando tu mente se empieza a desconectar y termina en otro lugar que muy bien no sabemos dónde es pero se siente bien.
Ahí es donde nos encontramos a Federico Durand, un chico de Muñiz que un día se despertó y empezó a componer todo lo que sentía en ese estado.

Los silencios, las melodías y texturas construyen un terreno en donde Federico se hospeda, en donde la música puede abrir espacios interiores y encontrar lugares de misterio, llenos de vacío y de silencio pero colmados de imágenes y memorias al mismo tiempo.

Investigando su infancia y recorriendo la casa de su madre en las sierras de Córdoba, Federico comenzó a grabar todos los sonidos de la naturaleza que rodeaba ese espacio como si fueran un tesoro y combinando esos registros de campo junto con melodías, creó un lugar de escape.

Así fue como en el 2008 y bajo el sello británico Imoto Records, grabó su primer álbum completo llamado Elín.
Un álbum regido bajo la estética del recuerdo, compuesto por siete canciones que evocan a la niñez, a la lluvia en el jardín y a la fiebre en la cama.

En el 2010 el sello japonés Spekk le puso el oído a su música y salió a la luz su segundo álbum La Siesta del Ciprés, allí Federico indaga sobre ese instante en el que no estamos totalmente dormidos, y lo define a su vez como “un territorio de extrema lucidez que expresa a través de ocho canciones enmarcadas en títulos poéticos y llenas hasta el tope de melancolía”.

Al año siguiente, bajo el sello Own Records de Luxemburgo, lanza El éxtasis de las flores pequeñas, grabado con un viejo minidisc junto a instrumentos acústicos en donde visita las memorias de un viaje con sus abuelos al sur de la Argentina, momento que define como “una epifanía”.

Su más reciente trabajo El libro de los árboles mágicos, fue lanzado este año bajo el sello Home Normal de Japón y cuenta con siete temas hipnóticos en dónde reina lo idílico en forma de frecuencias experimentales.
Así es como Federico Durand despliega en cada uno de sus trabajos un alto grado de sensibilidad y en plena búsqueda de una estética de belleza rústica nos manda a dormir, esperando a que cada uno encuentre un rinconcito de felicidad, por lo menos por un rato.

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Muchas gracias Morita e IndieHearts por esta hermosa nota, F.